“En el arte, la autoría no tiene importancia”: Luis Camnitzer

En su conferencia Hacia un socialismo de la creatividad, el artista uruguayo habló de la necesidad de “reubicación del ego” para lograr que el arte sea una forma democrática de conocimiento y producción de significado.

“Como conocimiento, el arte debe ser una actividad democrática. Y los artistas tienen una doble función: especular –es decir, imaginar lo impensable y desafiar el orden- y ayudar a otros a que lo hagan por sus propios medios”.  Con estas palabras podría resumirse la visión de arte que promueve Luis Camnitzer.

Estuvo en Colombia para el lanzamiento de su exposición Falto de palabra, que estará en la galería NC-Arte hasta el 14 de abril, y en Los Andes impartió su conferencia Hacia un socialismo de la creatividad, en la que habló de la necesidad de subvertir la idea de la creatividad como una posesión individual, exclusiva de los profesionales: “Cuando es vista así, se crea la sensación de que solo quienes la poseen son capaces de crear y que los demás solo pueden ser consumidores” de esa creatividad.

Su obra, que tiende a ser mucho más conceptual que objetual, aprovecha la experiencia, el conocimiento y la creatividad de los espectadores para enriquecerse, porque lo que busca desencadenar algo en el público y que no muera en el objeto creado. Por eso –aunque tímidamente- se define como un socialista de la creatividad: “Dudo que tenga mucho éxito, pero sí, modestamente lo soy”, señaló en una entrevista posterior a su conferencia.

Escuche aquí la conferencia completa que Camnitzer ofreció en Los Andes, “Hacia un socialismo de la creatividad”:

Aquí, otros temas sobre los que habló:
Sobre la idea de reubicación del ego
Todo nuestro sistema educativo y social está basado en agrandar la individualidad. Y en cierto modo es sano porque tenemos que conocernos a nosotros mismos, pero el individuo forma parte de un todo que se autodefine, redefine y retroalimenta de la definición dada por otros. Sería mucho más valioso entender que el ego no es tan importante y que la posteridad no existe. Cuando nos morimos, nos morimos y no importa si nos hacen un gran mausoleo o si no lo construyen.

Una imagen para entender esto es la de una montaña de arena: un grano de arena puede sostener a otro grano de arena, pero un grano por sí solo no afecta la montaña. Nuestro sistema nos hace creer que sí y que como grano de arena somos capaces de demoler la montaña. Ahí hay una mentira que nos lleva a competir por ser el grano de arena más importante, y en realidad lo que importa es cómo podemos mejorar la montaña haciendo lo mejor posible pero manteniendo nuestra salud y felicidad.

Sobre el socialismo de la creatividad

Cuando hablo del socialismo de la creatividad, lo que quiero es romper el monopolio que tienen en este momento los profesionales, lo que no quiere decir que espero que desaparezcan. Lo que quiero decir es que como ente creador, cada quien debe hacer lo mejor que puede al margen de la comparación de lo que producen otros, porque si la referencia es quién es el mejor creador lo único que se logra es que no se haga nada porque siempre hay uno que es mejor.  A eso le llamaría capitalismo de la creatividad.

En el socialismo de la creatividad, la competitividad no existe, no tiene sentido. Puede haber una especie de meritocracia, sí, pero eso no inhibe la posibilidad de que cada quien contribuya con su propia creatividad, así no sea fenomenal.

Sobre las barreras pedagógicas para lograr ese socialismo de la creatividad

Hay un problema al darle prioridad a la alfabetización y a la numeralización, y se deja de lado la imaginación. La posibilidad de imaginar, crear y desarrollar debería estar al mismo nivel de la necesidad de aprender a escribir, a leer y a contar.

Sobre el capitalismo de la creatividad

En la sociedad capitalista, arte y objeto de arte son sinónimos; es decir, el arte es una forma de producción. El problema es que una forma de producir no va a transformar a la sociedad, mientras que una forma de actuar sí tiene la posibilidad de hacerlo. En el capitalismo se mide la creatividad, y eso que podría parecer positivo, finalmente es una explotación disfrazada. Si eres “mejor”, probablemente tienes un mejor empleo por el que puedes tener una mejor recompensa, pero eso lo que significa es que estás contribuyendo más a quien te emplea y no estás evolucionando tú mismo.

La creatividad compartida cabe en cualquier situación, no importa en qué crisis. En cambio, la producción de objetos de arte está relacionada con los tiempos de ocio. Debes tener tiempo para ir a un museo y apreciar una obra, y debes tenerlo también para producir esa obra. Y ahí hay otro dilema: ¿Quién es el dueño del tiempo? En general, no poseemos el tiempo que usamos, sino que es poseído por otra gente –nuestro empleador-. Esa es otra lucha que se puede dar creando, al menos, en el tiempo que sí te pertenece.

 

Falto de palabra
Lugar: NC-Arte, Cr. 5 No. 26 B – 76. Bogotá
Fecha: hasta el 14 de abril de 2018

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